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miércoles, marzo 02, 2011

No recordaba todo lo que me encantaba esta canción.
Y es justo para los tiempos de hoy.
para seguir dando saltos, sí y no.
porque me han dado girasoles, después de mi cumpleaños, después de mi fiesta, antes de estar conmigo, y un amigo.
porque ya he gritado que no. y que sí, también. y no me voy a arrepentir.
porque no tengo 20 años.
soy Noemia, me parezco a ella, la de josé adolph.
un poco aunque sea.
carne y hueso, mujer al fin y al cabo... ♪



Tendré que abrir los ojos para olvidarte te quedaste en el pasado y es así, qué pena que te fueras sin dejar flores para ayudarme un poco a sobrevivir y ser tan bella como tú, moverme como tú y sin quererlo gritar no

En esta noche debo sustituirte y acariciar a otro que no eres tú dar saltos como loca y divertirme en vez de adormecerme sobre ti qué tontería para qué 20 años para qué y caminando grito no !! no, no, no...

Y cuando estoy con él yo te lo digo creí que era su amiga y luego no, creí que era su vida y fue un segundo, no sé si es el despecho o es el amor, el ser tan bello, no te da derecho a destruir, con todo el odio gritaré no, no...

Y me rebelo todo abiertamente a todo lo que pueda recordarme a ti al modo de mirar a otras constantemente tal vez yo soy celosa pero yo soy así bruta y sincera, y la verdad de carne y hueso mujer al fin y al cabo te necesito y grito no
 
-Javiera y los imposibles

jueves, octubre 16, 2008

Algo hermoso y desesperado

Mi padre, el general retirado, y mi madre, la mujer retirada, aguardan con paciencia el día en que Cecilia, su segunda hija, se aproxime a la normalidad
"Algo hermoso y desesperado"
La batalla del café
Jose Adolph
Letras pegadas en mi cuarto, en el escritorio en el que uso papeles de más y selecciono boletos.
________________día de acciones buenas y actitudes no tanto...
________________de sentidos al máximo.
Y el gato no ladra, pues. Ya no pienses eso, nena.

miércoles, julio 09, 2008

La batalla del café

Luego de días bipolares, de engancharme con cuentos, de acostumbrarme a dormir más, de arreglar la bicicleta, de renegar de más, de programar películas, de renuncias, y de más cosas.

Ya, cállate. Pero hay momentos (instantes nomás, que por cierto coinciden con estos días) como los escritos así:



Jaime prometía no ser serio. Yo me negaba a serlo. Estaba harta de seriedad, de profundidad real o supuesta, de amores responsables. Quería volver a jugar a las muñecas y dejar de ser muñeca. No quería adorar ni que me adoraran; no quería más pisotones. Quería ser mujer sin sentir que ser mujer era sólo el epílogo de lo filial y el prólogo de la maternidad. Quería ir descalza por la hierba y no ser señora. Jaime era casi el condiscípulo, el muchacho, el hombre que hace chistes, que no me desprecia ni me venera. Era divertido coquetear, entibiarme, luchar con sus ojos

"La batalla del café"

La batalla del café
José b. Adolph