viernes, julio 04, 2008

Brumel

Y ayer (casi hoy): el señor X estacionó su bonito carro plomo afuera de la casa, mientras todos dormían dentro de ella. Entró (por alguna razón tenía llave, así que no despertó a nadie). Subió las escaleras y abrió también la puerta del segundo piso, y entró. Rápidamente (¿?) fue al cuarto donde dormía alguien llamada Samantha o algún nombre con ele. La cargó (ella milagrosamente no se despertó nunca, aunque sí estaba viva eh), y la colocó en una bolsa negra (esas bolsas enormes para la basura), en realidad el seño X utilizó dos bolsas. Y la sacó de la casa, mientras su madre y su hermana dormían plácidamente. La llevaba (a la chica envuelta) sobre su cuello; tenía que cruzar el jardín para llegar a su carro, pero se dio cuenta que el tío de Samantha (¿era Samantha su nombre?) estaba con un amigo en la esquina de la casa. Tras verlo, al señor X no se le ocurrió mejor idea que envolverse la(s) bolsa(s) negra cual chalina para el frío (Y he aquí, el otro "milagrosamente": lo pudo hacer. Una voz-lejana-de-señora comentando: "sí pues, es que la pobre muchacha estaba tan delgada". Falso, no estaba tan delgada, pero lo mismo sirvió de chalina). La metió a su carro y aceleró. Mientras se alejaban de la casa, el señor X le comentaba a una Samantha (ya no importa si se llamaba así) aún dormida que se arrepentía de haber matado a sus otros tíos. ( Y más voces repitiendo: "¿Quién será el asesino?")


/. Ya no quiero esas historias.
Ni tampoco salir, ni dormir. Tijeras.



Desde que tú me dejaste no he podido volver a ser yo. Debo pagar el peaje, fin de la autopista, ¿cuánto es?, por favor. Los expertos recomiendan lobotomizarme hoy el corazón. Donaré todos mis cromos por si se complicara la operación.

Siguiendo todas las reglas de la dictadura que me ha impuesto tu ausencia, verás que el hombre teledirigido perdió el control.
Desde que me abandonaste hago cosas antes nunca imaginables: cuido niños ilegales, cobro más dinero por no denunciarles. En mi colección de mapas, marco las ciudades en la que no pasa nada. Si un día sucediera algo, viviremos juntos encerrados en el armario.

Y es en las distancias cortas donde un hombre se la juega por su colonia, verás que el hombre teledirigido se perfumó.



-Manos de topo